A veces hay que saber decir que no, aprender a darnos tiempo, tomarnos una tregua si nos hace falta.
Detenernos a escuchar la propia voz del alma. No tenemos que crecer de golpe porque otros lo digan ni quemar etapas para sentirnos libres.
--------> no!
Difícil relación con los adultos. Rara mezcla entre odio y amor, ellos nos quieren imponer sus reglas, su estilo de vida. Nos llenan de condiciones y nosotros nos llenamos de rebeldía. Quizás algún día podremos mirarlos con otros ojos, reconocerlos sabios, amigos, descubrir que ellos también fueron adolescentes inseguros, darnos cuenta que nos separaban abismos y barrancos, que solamente hacia falta dar el primer paso para acortar distancias.